En camino al aula, pensando en un lugar apropiado en dónde sentarme para apreciar y analizar la clase de hoy y las siguientes, un lugar donde pudiera pasar un tanto desapercibido (sin llamar la atención), concluí que ese lugar debía ser hasta atrás. Oh sorpresa, de cincuenta asientos estaban cincuenta alumnos.
La maestra encargada me presentó amablemente, les explicó (en resumen) el papel que desempeñaría a partir de ese día y me tuve que sentar en la silla del escritorio (mi idea de desapercibido se fue por la borda). La clase comenzó con un nuevo tema, la maestra explicaba intentando que ellos pudieran imaginar cómo se pueden hacer transformaciones de funciones; hacerlas más anchas o angostas, trasladarlas y reflejarlas. Me pareció una excelente explicación, lograba la atención de los alumnos. Una cosa que llamó mi atención es que en su mayoría son participativos, incluso los que estaban hasta atrás se distraían poco, a pesar de ser tantos.
Después de la explicación de 20 minutos, la maestra dio 5 minutos para que ellos pudieran copiar lo del pizarrón. En este lapso comenzó el ruido. Cincuenta alumnos hablando al mismo tiempo. Observando a detalle, casi todos estaban discutiendo lo que acababan de enseñarles. En lo personal creo que es una buena estrategia de enseñanza, ya que el hecho de intercambiar ideas les resuelve dudas, al mismo tiempo de que generan otras nuevas importantes para el aprendizaje.
Identifiqué a tres alumnos, los cuales rompían el patrón de los demás. Uno de ellos se encontraba con lo que parece ser su novia, y poca atención ponía a la clase por estar de tórtolo con ella. La maestra le llamó la atención un par de veces, ya que se estaba quedando dormido, pero hizo caso omiso. Una alumna le faltaban modales; estaba sentada de lado en la silla, recargada en la pared como si no le importara la clase, al escuchar de lo que hablaba noté que estaba discutiendo también los ejemplos. Otra alumna, estaba con el celular (a pesar de no estar permitido dentro de clases) tomando fotos al pizarrón.
La maestra realizó un ejemplo más que junto con las dudas se fueron 15 minutos y por último, 5 minutos dejando un ejercicio y otros más de tarea.
En conclusión, de manera general me pareció un buen grupo (en comparación con el mío cuando estaba de su edad). La maestra es muy amable y genera confianza a los alumnos logrando así su atención. Pero cabe la posibilidad de que mi presencia haya influenciado en su comportamiento. Ya veremos más adelante cuando comiencen a acostumbrarse a mi estadía.
La maestra encargada me presentó amablemente, les explicó (en resumen) el papel que desempeñaría a partir de ese día y me tuve que sentar en la silla del escritorio (mi idea de desapercibido se fue por la borda). La clase comenzó con un nuevo tema, la maestra explicaba intentando que ellos pudieran imaginar cómo se pueden hacer transformaciones de funciones; hacerlas más anchas o angostas, trasladarlas y reflejarlas. Me pareció una excelente explicación, lograba la atención de los alumnos. Una cosa que llamó mi atención es que en su mayoría son participativos, incluso los que estaban hasta atrás se distraían poco, a pesar de ser tantos.
Después de la explicación de 20 minutos, la maestra dio 5 minutos para que ellos pudieran copiar lo del pizarrón. En este lapso comenzó el ruido. Cincuenta alumnos hablando al mismo tiempo. Observando a detalle, casi todos estaban discutiendo lo que acababan de enseñarles. En lo personal creo que es una buena estrategia de enseñanza, ya que el hecho de intercambiar ideas les resuelve dudas, al mismo tiempo de que generan otras nuevas importantes para el aprendizaje.
Identifiqué a tres alumnos, los cuales rompían el patrón de los demás. Uno de ellos se encontraba con lo que parece ser su novia, y poca atención ponía a la clase por estar de tórtolo con ella. La maestra le llamó la atención un par de veces, ya que se estaba quedando dormido, pero hizo caso omiso. Una alumna le faltaban modales; estaba sentada de lado en la silla, recargada en la pared como si no le importara la clase, al escuchar de lo que hablaba noté que estaba discutiendo también los ejemplos. Otra alumna, estaba con el celular (a pesar de no estar permitido dentro de clases) tomando fotos al pizarrón.
La maestra realizó un ejemplo más que junto con las dudas se fueron 15 minutos y por último, 5 minutos dejando un ejercicio y otros más de tarea.
En conclusión, de manera general me pareció un buen grupo (en comparación con el mío cuando estaba de su edad). La maestra es muy amable y genera confianza a los alumnos logrando así su atención. Pero cabe la posibilidad de que mi presencia haya influenciado en su comportamiento. Ya veremos más adelante cuando comiencen a acostumbrarse a mi estadía.
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