10-03: La chicharronera

Este día no hubo clase, los alumnos resolvían ejercicios de conversión de funciones (de forma general a estándar y viceversa). Más que nada fue resolver dudas.

Pensando en el día anterior, me puse a hacer cuentas de la cantidad de mujeres que había en comparación con los hombres, sorprendentemente hay 40 mujeres y tan solo 10 hombres. Supuestamente, el grupo es el mejor de todos ¿existirá una relación entre el desarrollo académico de un alumno y/o grupo y el porcentaje de mujeres (80% en este caso)? Yo pienso que sí y pero por el momento no voy a hablar de ello, aunque creo que debe haber un equilibrio entre hombres y mujeres, es decir, que haya más mujeres que hombres no garantiza que los alumnos aprendan mejor, pero pienso que el porcentaje debería estar acotado por un intervalo rondando entre un porcentaje específico.

Entre las dudas que iba resolviendo, surgió de nuevo el dilema de cómo debo enseñarles a resolver un problema particular (qué método emplear). En mi experiencia, tener conocimiento de varias formas de resolución, te ayuda a decidir cuál emplear: cada problema es distinto y dependiendo de éste, podemos atacarlos de una manera u otra. Por ejemplo, para factorizar un trinomio de la forma ax² + bx + c, la fórmula general siempre funcionará, pero quizá no sea la más adecuada si se tiene conocimiento de la forma del trinomio: si es una diferencia de cuadrados, un trinomio cuadrado perfecto, el coeficiente del término cuadrático es la unidad, los factores son enteros, etc. existen otras formas más sencillas para estos casos que la fórmula general. En mi opinión, pienso que sistematizar un método en concreto hace que los alumnos tengan un aprendizaje memorístico y no puedan abrir las fronteras hacia el pensamiento lógico.

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