Lugar: Salón de clases.
Fecha: 2016
Situación: Una clase de REDACTADO.
No es ningún secreto que los primeros semestres en la universidad parecen una extensión de la preparatoria/bachillerato; los adolescentes ahora convertidos en adultos de la noche a la mañana se encuentran en un punto de inflexión que los hace comportarse de maneras impredecibles, generalmente inmaduras. Es por ello que, pienso yo, los profesores de los primeros semestres de universidad tienen el trabajo más difícil e importante: encaminar a los jóvenes hacia algo bueno y prometedor.
Lamentablemente en esta historia ese no fue el caso, y desde el primer día se vio que sería así; un grupo no fue para nada un grupo sencillo, pero el profesor optó por bajarse a su nivel en vez de tratar de mejorar la situación y llevó a lo peor que le puede pasar a una mente joven: la desmotivación.
El profesor tomó una actitud de hostilidad hacia el grupo en general, además de demostrar claramente que la materia en cuestión no era de su agrado, en pocas palabras parecía que le interesaba menos que a los alumnos, lo que llevó a que se perdiera el gusto por la clase las pocas semanas de iniciado el curso (lo cual es una lástima, porque la materia es un popurrí de contenido interesante y relevante para la carrera).
Al final algunos pasaron, otros cuantos (muchos) no corrieron con la misma suerte. O bien, podríamos decir que ellos fueron los suertudos, pues recursaron la materia con un profesor mejor adaptado para impartirla.
Fecha: 2016
Situación: Una clase de REDACTADO.
No es ningún secreto que los primeros semestres en la universidad parecen una extensión de la preparatoria/bachillerato; los adolescentes ahora convertidos en adultos de la noche a la mañana se encuentran en un punto de inflexión que los hace comportarse de maneras impredecibles, generalmente inmaduras. Es por ello que, pienso yo, los profesores de los primeros semestres de universidad tienen el trabajo más difícil e importante: encaminar a los jóvenes hacia algo bueno y prometedor.
Lamentablemente en esta historia ese no fue el caso, y desde el primer día se vio que sería así; un grupo no fue para nada un grupo sencillo, pero el profesor optó por bajarse a su nivel en vez de tratar de mejorar la situación y llevó a lo peor que le puede pasar a una mente joven: la desmotivación.
El profesor tomó una actitud de hostilidad hacia el grupo en general, además de demostrar claramente que la materia en cuestión no era de su agrado, en pocas palabras parecía que le interesaba menos que a los alumnos, lo que llevó a que se perdiera el gusto por la clase las pocas semanas de iniciado el curso (lo cual es una lástima, porque la materia es un popurrí de contenido interesante y relevante para la carrera).
Al final algunos pasaron, otros cuantos (muchos) no corrieron con la misma suerte. O bien, podríamos decir que ellos fueron los suertudos, pues recursaron la materia con un profesor mejor adaptado para impartirla.
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